


La reciente crisis de abastecimiento de combustible de aviación en Colombia ha encendido las alarmas en diversos sectores económicos y sociales. A pesar de que el presidente Gustavo Petro ha minimizado la situación, asegurando que no hay desabastecimiento, la realidad es que aerolíneas como LATAM se han visto obligadas a cancelar más de 30 vuelos programados para el 27 de agosto.
La situación es preocupante no solo por las cancelaciones, sino por el posible incremento en el precio de los tiquetes aéreos, lo que podría agravar aún más la economía del país en un momento delicado.
Dirigentes gremiales han expresado su preocupación por las repercusiones que esta crisis podría tener en la reactivación económica.
María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham), subrayó la importancia de la conectividad aérea para un país como Colombia, cuya geografía diversa depende en gran medida del transporte aéreo. La escasez de combustible amenaza con interrumpir esta conectividad, afectando el crecimiento y la competitividad del país.
Por otro lado, voces críticas como la de Francisco José Lloreda, expresidente de la Asociación Colombiana de Petróleo y Gas (ACP), han cuestionado la gestión del gobierno, señalando la falta de previsión en la importación de combustible. Lloreda y otros líderes gremiales, como Jaime Cabal de Fenalco, han instado al gobierno a tomar medidas inmediatas para mitigar esta crisis y evitar un aumento en los precios de los tiquetes, que podría afectar a los consumidores y a la economía en general.
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