

El Gobierno sufrió un nuevo tropiezo al no lograr que la plenaria de la Cámara de Representantes agendara la reforma a la salud para su discusión, mientras crece la presión por el cumplimiento de fallos judiciales
El Gobierno Nacional sufrió un nuevo revés en su intento de impulsar la reforma a la salud, luego de que la plenaria de la Cámara de Representantes rechazara su inclusión en el orden del día, impidiendo así que avance su discusión. A pesar de los esfuerzos del Pacto Histórico y del presidente de la Cámara, Jaime Raúl Salamanca, la mayoría de los congresistas votó en contra de modificar la agenda legislativa.
El representante David Racero, del Pacto Histórico, propuso cambiar el orden del día para que la reforma pudiera ser anunciada en una sesión futura, generando un fuerte debate en la Cámara. La votación final terminó con 82 votos en contra y 47 a favor, evidenciando la falta de apoyo del Ejecutivo para sacar adelante el proyecto.
Mientras el presidente de la Cámara, Jaime Raúl Salamanca, insistió en que el estancamiento del proyecto “le hace daño al país”, los vicepresidentes Jorge Rodrigo Tovar y Lina Garrido se opusieron rotundamente a su inclusión en la agenda. Según Tovar, antes de insistir en la reforma, el Gobierno debe cumplir con el fallo de la Corte Constitucional, que ordenó al Ministerio de Salud ajustar la cuota de la Unidad de Pago por Capitación (UPS) de 2024 y 2025.
Por su parte, la representante Katherine Miranda advirtió que el incumplimiento de esa sentencia pone en riesgo la estabilidad del sistema de salud. “La crisis financiera del sistema es evidente y antes de discutir cualquier reforma debemos garantizar que el Gobierno cumpla con sus obligaciones”, afirmó.
La discusión sobre la reforma ha quedado enredada en el Congreso desde finales del 2023, cuando fue aprobada en primer debate en la Comisión Séptima de la Cámara. Sin embargo, su avance se ha visto truncado por falta de consenso político y las críticas de diferentes sectores, que alertan sobre la inviabilidad financiera y administrativa del modelo propuesto por el Gobierno Petro.
Además del fallo de la Corte Constitucional, la oposición ha insistido en que la crisis en la salud no se debe a la falta de una reforma estructural, sino a la mala ejecución de los recursos y a la demora en los pagos a las EPS y hospitales.
Con este nuevo revés, la reforma queda en un limbo legislativo, sin una fecha clara para su reactivación. La falta de apoyo en la Cámara, sumada a la presión de la oposición y a los problemas de financiamiento del sistema de salud, hacen que el proyecto tenga pocas probabilidades de ser aprobado en 2024.
El Gobierno, por su parte, deberá definir su estrategia para reactivar el debate y enfrentar los cuestionamientos sobre su gestión en el sector salud, que se ha convertido en uno de los temas más sensibles de su administración.
«No podemos ser irresponsables con la vida y la salud de los colombianos. Antes de discutir cualquier reforma, el Gobierno debe cumplir con sus obligaciones financieras», afirmó la representante Katherine Miranda, en referencia a la crisis del sistema de salud.
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