

La consulta interna del Pacto Histórico, que movilizó a más de 2,7 millones de votantes, dejó un dato preocupante: 14 % de los votos fueron nulos o no marcados. El fenómeno refleja confusión, apatía y una desconexión creciente entre las bases del petrismo y sus liderazgos políticos.
La reciente consulta interna del Pacto Histórico dejó al descubierto un fenómeno preocupante: uno de cada diez votos fue nulo o no marcado. De los 2,7 millones de sufragios emitidos, 14 % carecieron de validez por errores o falta de selección. Más allá de la cifra, el dato expone el desinterés de una parte de la base electoral del movimiento de gobierno y el desgaste del proyecto político liderado por Gustavo Petro.
Según los reportes oficiales, 249.415 votos (9 %) no estaban marcados y 139.412 (5 %) fueron anulados por tachones o confusiones. En el caso del Senado, 220.508 votos (8 %) quedaron en blanco y 178.190 (6,5 %) fueron declarados nulos. El politólogo Yann Basset, del Grupo de Estudios de la Democracia de la Universidad del Rosario, sostiene que más que una reacción política, este fenómeno se explica por la dispersión electoral generada por tres tarjetones distintos —Presidencia, Senado y Cámara— que confundieron a buena parte de los votantes.
“Hay tres lógicas distintas: quienes acudieron a votar por el candidato presidencial, otros que solo lo hicieron por el Congreso y un tercer grupo que simplemente participó sin interés real en las listas del Pacto Histórico”, señaló Basset. En contraste, el exregistrador Alfonso Portela consideró que la cifra refleja apatía y falta de entusiasmo. “Muchos no simpatizaban con las tres candidaturas disponibles, y la ausencia de figuras como Bolívar o Pizarro pesó en el resultado”, explicó.
El fenómeno de votos nulos supera ampliamente los promedios nacionales de procesos anteriores: 7,13 % en 2022 y 4 % en la propia consulta del Pacto de ese año. La tendencia apunta a un desgaste del electorado progresista, que parece menos movilizado que en los años de auge del petrismo. Además, el hecho de que esta consulta se realizara fuera del calendario ordinario de elecciones contribuyó a reducir la participación efectiva y a diluir la identidad política del proceso.
Más que un error técnico o una confusión momentánea, el alto porcentaje de votos nulos y no marcados pone en evidencia una fractura silenciosa dentro del movimiento de gobierno. El Pacto enfrenta el reto de reconstruir su conexión con la ciudadanía, redefinir su liderazgo y recuperar el entusiasmo que lo llevó al poder. Si no logra revertir la apatía, los resultados de 2026 podrían marcar el principio del fin del proyecto político que alguna vez se presentó como “el cambio”.
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