

Ana María Vieda, otra víctima del Conflicto en Antioquia
Colombia se vistió de luto tras el asesinato de Ana María Vieda Almario, una patrullera de 21 años con apenas tres meses de servicio en la Policía Nacional, durante un hostigamiento perpetrado por presuntos guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) contra la estación de Policía de Valdivia, en el Bajo Cauca antioqueño. Herida de gravedad por ráfagas de fusil, Vieda falleció mientras recibía atención médica, dejando una herida abierta en una región asediada por el narcotráfico y la violencia. El ataque, que devastó la infraestructura policial, fue condenado por el gobernador de Antioquia, Andrés Julián Rendón, quien lamentó: “Tan solo tenía tres meses en la Policía, 21 añitos”.
El incidente ocurrió en un contexto de escalada de violencia en el suroccidente colombiano, donde el mismo día las disidencias de las Farc ejecutaron 24 atentados en Cali, Cauca y Valle del Cauca. En Valdivia, sin embargo, el ELN, activo en el Bajo Cauca, demostró su capacidad para desafiar al Estado. Videos de Teleantioquia muestran la estación policial con graves daños, evidencia de la intensidad del hostigamiento. Vieda, oriunda de Antioquia y recién egresada de la Escuela de Policía Carlos Eugenio Restrepo, fue enviada a una zona de alto riesgo, reflejando la vulnerabilidad de los nuevos uniformados en el conflicto. La Policía Nacional ha reforzado operativos en la región, pero no se reportaron más víctimas en este ataque.
La muerte de Vieda Almario no es un hecho aislado, sino un síntoma de la guerra que persiste en Colombia, alimentada por el narcotráfico y la minería ilegal. El Bajo Cauca, disputado por el ELN, el Clan del Golfo y las disidencias, es un corredor estratégico donde las comunidades viven bajo amenaza constante. El gobierno de Gustavo Petro, presionado por su “paz total”, enfrenta críticas por su incapacidad para contener al ELN.
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