

“Tenemos que ir a camellar”: Caos Durante Paro Nacional
El 28 de mayo de 2025, a las 5:00 a.m., encapuchados bloquearon la calle 145 con 98B en Suba Campiña, Bogotá, paralizando el paso de TransMilenio y vehículos particulares en el marco del paro nacional convocado por centrales obreras en apoyo a las reformas de Gustavo Petro y su consulta popular. Ciudadanos frustrados enfrentaron a los manifestantes, exigiendo “Tenemos que ir a camellar” y “Den la cara, quítense esas máscaras”. Videos viralizados en redes sociales capturaron la tensión, mientras gestores de convivencia intentaron mediar sin éxito inmediato. TransMilenio reportó cierres en 17 estaciones, incluyendo Portal Suba, La Campiña y 21 Ángeles, afectando a 500,000 usuarios y 112,596 más por desvíos en 16 rutas troncales.
El paro, que busca respaldar las reformas sociales de Petro tras el rechazo de la consulta popular en el Senado el 14 de mayo, generó caos vial en toda Bogotá. Además de Suba, estaciones como Portal Américas, Bosa y San Mateo también cerraron, con bloqueos en avenidas clave como la NQS y la Autopista Sur, según Bogota.gov.co. La Secretaría de Gobierno desplegó 1,300 personas y 1,200 uniformados para gestionar las movilizaciones, pero la indignación ciudadana creció. Usuarios en redes sociales, calificaron a los manifestantes de “desadaptados”, argumentando que los bloqueos impiden cumplir con obligaciones laborales y citas médicas, afectando gravemente los derechos de los bogotanos.
Este no es un caso aislado. Bogotá ha enfrentado bloqueos similares en paros anteriores, como en 2021, cuando 68 estaciones de TransMilenio fueron vandalizadas. El sistema de transporte recomendó planificar rutas y recargar tarjetas con antelación, pero miles de trabajadores caminaron kilómetros para llegar a sus destinos. El enfrentamiento en Suba refleja un hartazgo generalizado: mientras algunos apoyan las demandas del paro, otros ven los bloqueos como un abuso que vulnera el derecho a la movilidad. Expertos cuestionan si las tácticas de los manifestantes, como los bloqueos prolongados, realmente fortalecen su causa o solo generan rechazo social.
Las autoridades, lideradas por el alcalde Carlos Fernando Galán, buscan equilibrar el derecho a la protesta con la movilidad ciudadana. Sin embargo, el segundo día del paro, el 29 de mayo, continuó con interrupciones, incluyendo nuevos bloqueos en Suba y enfrentamientos cerca de la Universidad Nacional, según posts en X. Mientras el gobierno de Petro insiste en la consulta popular como solución a las reformas estancadas, la polarización crece. Este episodio en Suba Campiña evidencia la necesidad de estrategias que permitan la protesta sin afectar masivamente a la población, un desafío que Bogotá aún no ha resuelto.
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