

La gobernadora Nubia Carolina Córdoba reveló ante la OEA la grave situación de miles de familias desplazadas y comunidades confinadas por el conflicto entre el ELN y el Clan del Golfo.
El Chocó está en crisis. La gobernadora del departamento, Nubia Carolina Córdoba, llevó su denuncia hasta la Organización de Estados Americanos (OEA), advirtiendo que la guerra entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Clan del Golfo ha dejado a miles de familias atrapadas en medio de intensos combates.
Frente al director de la OEA, Luis Almagro, la mandataria expresó la magnitud del problema:
“Hoy tenemos una dimensión de crisis que no tiene ningún tipo de referencia anterior. Van 72 horas de combates entre el ELN y el Clan del Golfo en la cuenca media del río San Juan.”
Según Córdoba, la situación se agrava con la incursión de disidencias de las FARC, que también estarían buscando su propio control territorial en la zona.
La gobernadora hizo un fuerte llamado de atención a la comunidad internacional, alertando sobre la presencia masiva de minas antipersona en más del 80% del territorio del Chocó.
“El departamento del Chocó ya está minado. Las minas antipersona están en prácticamente el 80 % del territorio. La gente no puede ir a cultivar. Los chicos menores de edad están hoy sin piernas.”
El impacto de la guerra no solo ha desplazado a miles de familias, sino que también ha confinado comunidades enteras, impidiéndoles el acceso a recursos básicos.
En su intervención, Córdoba criticó la falta de cumplimiento de los ceses al fuego pactados con el ELN, afirmando que estos no se respetan en el territorio y que los enfrentamientos entre grupos armados han convertido las zonas urbanas y rurales en campos de batalla.
“El combate se da a metros de la escuela, a metros de la casa, a metros de la comunidad y no hay respeto al mundo por detener las hostilidades directas. El cese al fuego no puede ser solamente contra el Ejército del país.”
La guerra en el Chocó se suma a la creciente crisis de orden público en el Catatumbo, donde los enfrentamientos entre disidencias de las FARC y el ELN también han generado una ola de desplazamientos, confinamientos y asesinatos.
Según información obtenida por SEMANA, los cabecillas de estos grupos armados se han declarado la guerra por el control del narcotráfico, la minería ilegal y otros negocios ilícitos en la región.
Frente a esta situación, la gobernadora insistió en la necesidad de que cualquier mesa de negociación incluya como requisito el cese total de las hostilidades contra la población civil, y no solo contra las fuerzas militares.
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