

El Real Mallorca atraviesa uno de los momentos más complejos de la temporada y la derrota 2-1 frente al Rayo Vallecano no solo agravó su situación deportiva, sino que también desató tensiones entre jugadores y aficionados. El equipo quedó a solo un punto de la zona de descenso, un escenario que ha elevado el nivel de inconformidad de la hinchada y que, en este caso, terminó trasladándose fuera del terreno de juego.
Tras el final del partido, varios seguidores esperaron al plantel en los alrededores del estadio para expresar su malestar por el rendimiento del equipo en las últimas jornadas. En medio de ese ambiente cargado, el lateral colombiano Johan Mojica, habitual convocado a la Selección Colombia y titular en el encuentro, fue abordado por un grupo de aficionados cuando se disponía a subir a su vehículo.
En videos que rápidamente comenzaron a circular en redes sociales, se observa cómo uno de los hinchas increpa directamente al jugador, cuestionando tanto los resultados recientes como su desempeño individual. Lo que inicialmente parecía una recriminación verbal más, fue subiendo de tono hasta convertirse en un cruce directo entre el futbolista y el aficionado.
Durante el intercambio, Mojica respondió visiblemente molesto ante las acusaciones de supuestas actitudes burlescas hacia la afición. “¿Yo de quién me he reído?”, se le escucha decir en el video, negando cualquier falta de respeto hacia los seguidores del club. El jugador también reaccionó ante el tono elevado de los reclamos y marcó un límite claro frente a la forma en que estaba siendo interpelado.
“Yo no voy a permitir que usted venga acá y me grite así, porque usted no es mi papá”, respondió el colombiano, defendiendo su profesionalismo y su compromiso con el equipo. Mojica insistió en que su entrega dentro del campo no debería ser puesta en duda, pese al complicado momento colectivo que atraviesa el Mallorca.
Mientras el lateral sostenía el intercambio con uno de los hinchas, otros aficionados que se encontraban a pocos metros comenzaron a lanzar insultos y gritos, lo que incrementó la tensión del momento. El episodio refleja el clima de frustración que se vive en el entorno del club, presionado por la cercanía al descenso y por una racha de resultados que ha erosionado la relación entre parte de la hinchada y el plantel.
El Mallorca, dirigido por Jagoba Arrasate, deberá ahora enfocarse en corregir el rumbo deportivo para evitar que este tipo de episodios se repitan, en un contexto en el que cada punto resulta crucial para asegurar la permanencia en la máxima categoría del fútbol español.
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