

Los atentados simultáneos fueron perpetrados por disidencias de las Farc y dejan a la región sumida en el miedo y el caos.
El departamento del Cauca vivió una noche violenta y caótica tras una serie de atentados atribuidos a las disidencias de las Farc. En Piendamó, la explosión de una motobomba en el centro del municipio dejó 19 personas heridas, incluyendo civiles que se encontraban en las cercanías de la estación de Policía.
Horas después, en el municipio de Suárez, otros dos atentados fueron reportados. En uno de ellos, las disidencias utilizaron un dron para lanzar un artefacto explosivo, dejando otras siete personas lesionadas. La utilización de esta tecnología marca una peligrosa escalada en las tácticas delictivas en el suroccidente colombiano.
El gobernador del Cauca, Octavio Guzmán, rechazó con firmeza estos actos, calificándolos como una «oleada terrorista» y exhortó al Gobierno Nacional a tomar medidas inmediatas para proteger a la población civil. “No podemos seguir permitiendo que la guerra se ensañe con nuestros territorios”, señaló en declaraciones a medios.
Organizaciones defensoras de derechos humanos han denunciado que los atentados fueron anunciados días antes por comunidades indígenas, sin que las autoridades tomaran medidas preventivas. La situación humanitaria en el Cauca se agrava con cada día que pasa.
«Rechazamos esta oleada terrorista que ha dejado 26 heridos. El Cauca necesita presencia real del Estado», afirmó Octavio Guzmán.
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